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Machu Picchu y Nuuanu Pali

Podría pensarse que la ciudadela de Machu Picchu se encuentra en un paraje del altiplano. Pero no. Está más cerca de la selva de lo que uno sospecha. La villa incaica se encuentran en la vertiente oriental de los andes, que en el Perú se denomina yunga y cuyo clima subtropical es el de la baja montaña. El explorador Hiram Bingham, quien redescubrió la ciudadela a inicios del siglo XX, hace bien en comparar la zona con otros paisajes: «Aquí el río escapa de la fría meseta abriéndose paso entre gigantescas montañas de granito. El camino discurre por una tierra de encanto inigualable. Tiene la majestuosa grandeza de las Montañas Rocosas canadienses, así como la sorprendente belleza de Nuuanu Pali, cerca de Honolulu, y las encantadoras vistas del camino de Kollau Ditch en Maui.» ( La ciudad perdida de los incas , Hiram Bingham) Así que Hiram Bingham recordó su natal Hawai a orillas del río Vilcanota-Urubamba, aquél julio de 1911, antes de subir a la ciudadela. Después de escalar durante h...

Pico Iyer y sus escrituras caleidoscópicas

Muy poco traducido al español, Pico Iyer es uno de los autores de viajes que más y mejor han escrito sobre el multiculturalismo y sobre aquello de la reinvención personal. Nacido en Inglaterra de padres indios, su nombre es un homenaje a Pico della Mirandola, el neoplatonista italiano del siglo XV. Iyer ha vivido casi como un nómada moderno con bases más o menos estables en el Reino Unido, Estados Unidos y Japón. Es autor de libros como A Beginner's Guide to Japan: Observations and Provocations , o Falling Off the Map: Some Lonely Places of The World . Su útimo título es The Half Known Life: In Search of Paradise  publicado en 2023,en donde reflexiona sobre la búsqueda de una elusiva tierra prometida. El autor ha pasado casi toda su vida explorando culturas y viajando para conocerse a sí mismo (o desconocerse). Del libro The Global Soul. Jet Lag, Shopping Malls, and the Search of Home (2001)   una cita nos muestra aquella experiencia que parece un juego de espejos: «Estoy sen...

Dar voz al que no la tiene

La literatura, desde siempre, ha dado voz al que no la tiene. Por ejemplo aquella visión de dos señores viendo pinturas en un museo barcelonés en El infinito viajar de Claudio Magris. El padre de unos setenta y cinco años y el hijo de unos cuarenta y con síndrome de Down. El padre le susurra al hijo los detalles de los cuadros y él asiente tan interesado como maravillado. «Dos personas que se bastan como se basta el amor» dice Magris, y así muchas otras voces resuenan en sus textos. La del lechero que tiene que levantarse al clarear el día y que gracias a ese trabajo puede ver a mucha gente por la tarde. O las crónicas de Ryszard Kapuściński en donde retrata las maneras de una azafata «tenía las manos juntas, como para una plegaria, pero se trataba de un gesto hindú de bienvenida. En su frente, justo a la altura de las cejas, vi, pintado con un lápiz de labios, un punto rojo, intenso como el rubí.» (Ryszard Kapuściński, Viajes con Herodóto ). Enric González apunta bien los detalle...

"Roma desordenada" por Juan Claudio de Ramón

Un libro que se deja de leer porque sus capítulos son breves, muy adecuados para la falta de minutos o la ausencia de concentración. Pero que tienen, sobre todo, un halo de atemporalidad; la necesaria para retratar la circunstancia. Y que sin avisar nos conducen a la reflexión. El autor no sólo es atento a los detalles sino que carga multitud de referencias en su carcaj literario, y son fundamentales para las comparaciones, que aquí no sobran. Los capítulos son disímiles, funcionan como trayectos o como anotaciones independientes, algunos me han gustado mucho más que otros. El autor ha vivido en Roma, así que este es un escrito más cercano al de la crónica citadina, que a la del viajero que pasa una temporada más o menos fugaz en la ciudad. Una mirada a cuestiones que importan, pero que pasarían desapercibidas en muchas recomendaciones superfluas: los pinos, las cafeterías o los colores de la ciudad. Por momentos este relato es ensayo. Uno de los sentidos de este tipo de literatura, ad...

El festival de literatura de viajes de Sherborne

Es uno de los pocos festivales literarios dedicados a la literatura de viajes en el mundo. Se trata del Sherborne Travel Writing Festival . Al cuidado de Rory MacLean, el 14 y 15 de abril de este año se produjo esta reunión literaria y participaron, entre otros los escritores Sara Wheeler, Justin Marozzi, Phillips Marsden, Collin Thubron y John Blashford Snell. Organizado desde la Sherborne Literary Society, fundada hace tan solo once años. Desde esta pequeña comarca británica del sur, antigua capital de uno de los siete reinos medievales de Inglaterra, se promueve tal reunión literaria y viajera. La del 2023 tuvo como eje el cambio climático y las nuevas dificultades para atravesar fronteras. Lo contaba MacLean en un artículo en  The Guardian . La reflexiones de los autores pasaron por la necesidad del viaje, incluso en tiempos de diversas crisis, precísamente necesario en estos momentos. El testimonio, por ejemplo, de los viajeros actuales sobre las modificaciones sociales que tr...

Conocer las ciudades a través de la literatura. "Read Your Way" en The New York Times

Ya he comentado algunos de los artículos de la serie  Read Your Way Around the World   en The New York Times . Son más de una docena ya, y algunas de las ciudades mencionadas son París, Estocolmo, Lisboa, Berlín, El Cairo, Reykjavík, Ciudad de México, Roma, Kerala, Londres o Estambul. Todas estas piezas incluyen alguna preciosa ilustración de Raphaelle Macaron. El preámbulo implícito es que se puede uno aproximar a una ciudad de otra manera, si es que uno va a visitarla, si planea hacerlo o aunque no tenga plan alguno. En todo caso la literatura es una gran ayuda para conocer lo que no conocemos. Tanto la ficción, que recrea lo que existe, como el relato de viajes que detalla periplos ciertos. Estos artículos, como el de Abraham Verghese sobre la región india de Kerala que menciona algo de su geografía, o la primera exploración de Vasco da Gama suelen terminar con una lista de de lecturas. Ellas son una guía literaria sobre las ciudades; textos de ficción y textos factuales. E...

El Estambul de Orhan Pamuk

En este libro Orhan Pamuk nos invita a su casa, a su barrio y sobre todo a su ciudad. Son algunos de los motivos que le han servido para construir una arquitectura literaria. Y de paso nos cuenta sobre la biografía familiar. Estambul es —para él— centro y periferia del mundo, un lugar de encuentro desde donde el autor se despliega. Y siendo esa ciudad lo que fue, la reflexión de Pamuk podría aplicarse a otras ciudades que fueron un eje y luego dejaron de serlo: Venecia, Londres, Roma, Lima o Lisboa. Pamuk distingue dos tipos de autores. Los expatriados, sea por la razón que fuere, y los que no pueden desarraigarse, como él: «Hay autores, como Conrad, Nabokov o Naipaul, que han conseguido escribir con éxito cambiando de lengua, de nación, de cultura, de país, de continente e incluso de civilización. Y sé que, de la misma forma que su identidad creativa ha ganado fuerza con el destierro o la emigración, lo que a mí me ha determinado ha sido permanecer ligado a la misma casa, a la misma c...

Una selección de grandes autores y textos

Marta Salís editó en el año 2020 varios textos literarios en Viajeros. De Jonathan Swift a Alan Hollinghurst (1726-2017) . En el abanico de esta muestra la mayoría son textos de ficción como Juventud de Joseph Conrad o un reflexivo cuento de Voltaire. Son sesenta y seis narraciones de autores como Jules Verne, Charles Dickens, Amelia Edwars, Clarín, Emilia Pardo Bazán, José Maria Eça de Queirós, Franz Kafka, Liam O´Flaherty, Cesare Pavese o Clarice Lispector. Una antología cuyo hilo conductor es el viaje y que no hace sino demostrar que este impulso narrativo es uno de los temas fundamentales de la literatura universal. El orden cronológico permite una lectura por estratos, y sutilmente nos permite observar variaciones y perspectivas. Dato curioso es que los textos que inician y finalizan la selección son relatos de viajes. El primero, la descripción de William Strachey sobre el naufragio del Sea Venture en 1609. Este buque era parte de una flota que transportaría muchísimos colonos ...

Un "reality" del siglo XIX

Las Cartas a Isabel II. Mi viaje a Cuba y Estados Unidos , escritas por Eulalia de Borbón en 1893 y publicadas en 1949 en España, son todo un descubrimiento. En ellas la infanta cuenta sus experiencias viajeras, con muchos detalles personales, en un periplo que la llevó a pasar por San Juan, La Habana, Nueva York, Washington y Chicago. Eulalia representó a la Corona en la Exposición Universal de Chicago y visitó Cuba y Puerto Rico cuando estas no habían conseguido todavía su independencia. Se trata, además, del único viaje de una descendiente de Isabel la Católica a América. El carácter personal a la manera de diario encaja en el relato de viaje. Por ejemplo su descripción del aire caribeño: «¡Se respira fuego... se tragan llamas!». O cuando se pregunta si el sol le afectará en sus labores «cómo soportarán mi cutis y mi salud los ardorosos rayos. Es preciso que olvide toda coquetería» porque se considera en un viaje de servicio a su país. Y escribirá que Cuba «es un país encantador...

Cervantes y el monte Parnaso

La antigua Lepanto donde Cervantes fue herido en combate se llama en griego Naupacto: "el lugar donde se construyen barcos". Es una pequeña ciudad en el estrecho del golfo de Patras. Allí el mar Jónico se interna en la península griega con una enorme lengua de agua para crear el golfo de Corinto. El nombre de Naupacto parece provenir de un antiguo poema griego en donde se cuenta la historia de las argonautas. Cervantes recreó su propio viaje a Grecia en una obra poética titulada Viaje del Parnaso . La ruta bordea España, Francia e Italia hasta llegar a la península del Peloponeso. Después de dejar Valencia pasa por el golfo de Narbona en el Languedoc, Génova, señala la playa del Tíber cerca a Roma, pasa por Nápoles, el estrecho de Mesina y las riberas de Corfú en Grecia "adonde el cielo su hermosura muestra". Cervantes hace una descripción mitológica de su travesía, con apuntes sobre varios lugares y anotando algunos detalles acerca de los mismos. Hasta llegar al mo...

Cuando los barrios se trasladan

Grunewald en el Oriente del editor alemán Thomas Sparr empieza con un «cuando llegué a Jerusalén, en otoño de 1986». Excelente inicio de un texto que tenga que ver con un lugar real y mítico. La intención posterior podría parecer prosaica: la descripción de un barrio. Pero allí todo tiene un eco de salmodia: «el mundo que quiero describir se congregaba en un barrio de Jerusalén: Rehavia, la Llanura de Dios». Rehavia es la Jerusalén que fue germano-judía, las calles de los yekkes , procedentes de muchos lugares pero sobre todo de Berlín. Este "transplante" es un fenómeno fascinante en el mundo de la emigración. Por eso el nombre del barrio también tiene la reminiscencia del Grunewald, el barrio oeste de Berlín. Un distrito en otro, un injerto en otro, porque Jerusalén también se encuentra en un mundo de trasplantes. En pocos kilómetros cuadrados pueden haber mundos diversos en las ciudades, y esto es parte de la genialidad del texto de Sparr. No solo pasa en Jerusalén, sucede...

El Edimburgo de Maggie O´Farrell

Escribí algo sobre una serie de artículos en formato de entrevistas denominada Read Your Way Around the World que se van publicando en The New York Times y están redactados por autores que conocen bien sus ciudades e ilustrados genialmente por Raphaelle Macarron. Paul Theroux —en el suyo— menciona aquello de la "inteligencia literaria" que casi, casi es una epistemología diversa a la clásica. Hoy comento el artículo sobre Edimburgo, que firma Maggie O´Farrell. La escritora, nacida en Irlanda del Norte, ha vivido mucho tiempo en esta ciudad. Las recomendaciones pasan por la novela La plenitud de la señorita Brodie de Muriel Spark, en donde Edimburgo es casi un personaje más. Una obra que descubre el lado oculto de la urbe sería un ensayo de T.M Devine sobre el pasado esclavista escocés. Robert Louis Stevenson con Secuestrados y James Hogg en The Private Memoirs and Confessions of a Justified Sinner son autores recomendables como guías turísticos improvisados. Trainspott...

Un nuevo canon para la literatura de viaje

La descripción —o descubrimiento— de un género literario trae consigo varias tareas posibles. Una de ellas es la configuración de un canon. Lejos los debates sobre el canon literario, y donde Harold Bloom tuvo un papel muy importante, quizás habría que pensar en los conjuntos canónicos del siglo XXI como sistemas que tienen intersecciones, tangentes y relaciones. Esto pasa cuando hablamos de literatura de viajes, porque al nombrarla además de distinguir entre el relato y la novela de viaje hay que notar su influencia mutua. Uno, que tiende a la descripción de los hechos y la otra, que tiende a la ficción. Pero que son también vasos comunicantes. Y luego la literatura de viajes abarca la crónica, el ensayo, la carta y por supuesto lo biográfico. Todo ello está vinculado a la idea no sólo del traslado sino del cambio exterior e interior que produce el viaje. Podemos viajar alrededor de nuestra habitación, como Xavier de Maistre o escribir un libro que condense lo viajero, lo filosófico y...

Los barrios de Joseph Mitchell

Redactor en  The New Yorker , Mitchell había trabajado en periódicos como el World Telegram o el Herald Tribune . Sus reportajes parecen la materia para los cómics de Batman. La crónica citadina de este periodista, que escarba entre los personajes más diversos de la sociedad neoyorquina, son memoria del siglo XX. Es uno de los precursores de Truman Capote o Tom Wolfe. Su capacidad para el diálogo con ciudadanos de a pie o figuras del mundo cultural demuestran la empatía de alguien que sabe escuchar. La añoranza descriptiva de lugares como la taberna de McSorley, que da título a una de sus obra, también muestra la conexión entre los lugares, la arquitectura y la vida de los vecinos de una ciudad que nunca duerme: «Allí reina la calma: los camareros nunca hacen un movimiento superfluo, los clientes miman sus jarras de cerveza y los tres relojes de pared llevan muchos años en franco desacuerdo. ( La fabulosa taberna de McSorley ) Cuando describe al propietario de un restaurante llama...

Resistir al tiempo

Si, como James Wood dice «la literatura, como el arte, opone resistencia a la arrogancia del tiempo» ( Lo más parecido a la vida ), en el relato de viaje esta resistencia es mayor aún. En los textos de ficción el acuerdo con el lector permite posibles modificaciones del espacio y el tiempo, incluso a niveles fantásticos. En el caso del relato de viaje esta resistencia se produce desde la experiencia misma del escritor. Y de alguna manera la percepción del viajero atrae el mundo hacia sí, aunque siempre sostenido por la realidad; en una tensión constante. Y claro, a veces el tiempo se extiende o se repliega en la conciencia. Hay viajes cortos que han durado mucho, y viajes largos que se hicieron en un santiamén. Una cita de Bill Bryson en Las antípodas : «Cada vez que uno va en avión de Norteamérica a Australia, y sin que nadie te pregunte si te parece bien, te roban un día al cruzar la línea de cambio de fecha internacional. Salí de Los Ángeles el 3 de enero y llegué a Sydney,...

De ventanas y pasillos

El que ve por la ventana quizás está buscando el panorama. O sólo quiere apoyar la cabeza contra el cristal para dormir. El del pasillo —tal vez— quiere seguir leyendo, ver una película o tener vía libre para estirar las piernas. Hay una especie de viajero que camina en los trenes y los aviones. Paseantes que son paseados. Van y vuelven sobre trayectos realizados en sus mínimos vagones o cabinas aéreas. Los de la ventana necesitan ver el sendero o el cielo, aunque luego sea incómodo salir de esas esquinas de luz. Se puede mirar por la ventanilla incluso a grandes velocidades. Aunque los árboles, las casas o los campos se difuminan en los trenes de alta velocidad y los colores se mezclan escupiendo las imágenes hacia atrás. En los aviones las nubes, los territorios y el horizonte se presentan con la magia de aquella humana novedad que recién ronda los cien años  de aviación comercial . Parece ser que Robert Louis Stevenson, que no conoció los viajes aéreos, prefería la ventana de lo...

Leer Roma

En otro de los artículos sobre ciudades en The New York Times , Igiaba Scego, escritora romana, dice que su ciudad es como un pastel de bodas hecha de diferentes historias: la Roma de los Papas, de los artistas y de los césares. También hay una Roma que recuerda el colonialismo italiano anota. Recomienda Scego leer varios libros como el de los arquitectos Weststejn y Whitling titulado Termini. Cornestone of Modern Rome . Aunque ningún libro puede contener esta ciudad se podrían leer textos históricos como los de Mary Beard, o novelas como The Portrait of a Lady de Henry James. Y Ragazzi di vita de Pasolini. Seguir las huellas de relatos viajeros como los que escribieron Goethe y Andersen es otro consejo. O indagar en algunos de los sabores que Stanley Tucci recomienda en sus viajes gastronómicos.

Nueva York hace ciento treinta años

Aquí una cita del ingeniero catalán Rafael Puig y Valls cuando en 1893 vio por primera vez Nueva York.  «el que ha visto New-York desde la bahía, bordeada por el Hudson y el Harlem river, adornada con la estatua de la libertad iluminando al mundo, el puente suspendido que enlaza la ciudad a Brooklyn, los docks y almacenes, los buques que entran y salen, los remolcadores que silban constantemente, las muchedumbres que van en los ferry-boats agitando los sombreros y saludando a los que llegan, los trasatlánticos franceses, ingleses, españoles, alemanes y norteamericanos, en sus desembarcaderos, amarrados a las dársenas adornadas con los pabellones de los respectivos países, y con los aparatosos anuncios de las Compañías navieras, los grandes edificios de la ciudad, cubiertos de cúpulas extrañas, con linternas que las rematan, amontonándose en el horizonte y proyectándose las unas sobre las otras, formando montón abigarrado y pretencioso, los letreros de caracteres colosales, pintados...

Orient Express de John Dos Passos

En 1921 el autor de Manhattan Transfer  recorre Turquía, los Balcanes, Georgia, Armenia, Persia e Irak. Al principio fueron crónicas publicadas en diversos periódicos hasta que vieron su edición definitiva como un relato de viaje en 1927. En su camino hacia Bagdag dirá "caminar por polvorientos senderos, atento a no desviarse de la ruta correcta, es como deslizarse a través de un sueño que luego no se puede recordar con precisión". Lo que no le impide describir a las gentes con las que se encuentra o a Malek (su camello) o el monte Ararat, que compara con el Fuji de los grabados de Hokusai. Dos Passos fue un gran narrador en todos los territorios de la literatura. Édouard Traviès en  Dictionnaire universel d'histoire naturelle , atlas, vol. 1

Relatos de viajes que no lo son. Las memorias del capitán Carleton

Daniel Defoe escribió Memoirs of an English Officer poco antes de su muerte y durante mucho tiempo se pensó que era un relato de viaje escrito por el capitán inglés George Carleton. Defoe confundió a muchos historiadores y al mismo Samuel Johnson. Aunque el autor de Robinson Crusoe  basó su texto en datos históricos y sus propios viajes, la ficción pareciera superar a los hechos. No sabemos qué es real y qué es inventado en las Memoirs . Aunque su descripción de los bosques de Montserrat en Cataluña son muy verosímiles: «no son aquellos bosques agradables sólo por su hermoso verdor. La naturaleza los ha hecho también apetecibles al poner en ellos racimos de bayas de un perfecto color escarlata».

Tras la huella del milodonte: la vida de Bruce Chatwin

Bruce Chatwin fue un escritor inglés. Vivió entre 1940 y 1989 e imaginó viajar desde que contempló los restos de un milodonte en la vitrina de su abuela. Su vida es un conglomerado de intereses. Dejó una prometedora carrera como experto en impresionismo en Sotheby´s para dedicarse a la escritura, menos mal. Siguió las huellas de tribus que ya no están entre nosotros, como los nómadas de Tierra del Fuego, fotografió naufragios y buscó dinosaurios. Su amigo,  el cineasta Werner Herzog cuenta algunos de sus viajes en el documental Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin . Dice Herzog que los dos se parecían, porque buscaban en los hechos aquella verdad que la realidad, de vez en cuando, deja oculta. Bruce Chatwin fotografiado por Jane Bown 

El año sin verano en Villa Diodati

Sobre la influencia del paisaje en la cultura han pensado algunos ensayistas como Malcom Andrews en su Lanscape and Western Art . La generación del 98, en España, buscó en los aires castellanos señuelos y esencias literarias. Cuando digo paisajes también digo clima, lluvia e incluso las horas de luz. Una historia lo confirma; la que cuenta Mary Shelley sobre el verano de 1816 que nunca llegó. Porque el volcán Tambora en la lejana Indonesia había erupcionado. En aquél invierno forzado, Lord Byron desafió a  sus vecinos en la suiza Villa Diodati a escribir inspirados por esos cielos. Shelley empezó  Frankestein y John Polidori escribió  The Vampyre . O sea que la bruma insufló estos monstruosos ingenios. William Purser y Edward Finden, Villa Diodati

Ciudades literarias

 En  Read Your Way Through Boston , Paul Theroux nos ayuda a asomarnos a Boston a través de la literatura. Habla de autores como Nathaniel Hawthorne o Edwin O´Connors, pero también de algo que él denomina "inteligencia literaria": un tipo de sensibilidad local que se encuentra en muchos libros. Theroux señala varias rutas posibles, que —siempre según él— se iniciarían en la Biblioteca Pública de la ciudad. Recomienda, por ejemplo, caminar con Moby Dick en la mano. A partir de allí define a Boston como un racimo de barrios, más que una ciudad. Y lugares como Roxbury, South Boston o Dorchester que tienen sus propias historias. Raphaelle Macaron, ilustración en  Read Your Way Through Boston

Crónicas periodísticas y viajes

Un tipo de viaje literario es el de la crónica desde el extranjero. De alguna manera las cartas, los relatos y los volantes son preludios a esta labor. Los corresponsales la han cultivado desde finales del siglo XIX, y en Occidente han habido grandes exponentes como Emilia Pardo Bazán, Nellie Bly, Carmen de Burgos, Josefina Carabias, John Reed, Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, Oriana Fallaci, Ryszard Kapuściński, Robert Fisk o Enric González. Todos ellos demuestran como el punto de vista, la sensibilidad y la capacidad literaria son fundamentales para este tipo de relato de viaje. Una cita de Kapuściński: «En la prosa actual, la diferencia entre lo auténtico  —un hecho o acontecimiento — y la realidad recreada se revela como algo escurridizo, indefinible.» Kapuściński, Lapidarium V. Peter Newell, The enchanted typewriter , 1899

Una filosofía del viaje

Hay una teoría del movimiento y el aprendizaje en muchas obras de la literatura universal. En Cervantes, por ejemplo, que decía aquello de que «el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho» ( Quijote ). Quizás porque muchos de los grandes autores viajaron o desearon hacerlo a través de sus obras. Lo cierto es que una teoría del movimiento podría también señalarse como una forma de pedagogía. Nada de esto es nuevo. Ya lo sospechaban los antiguos griegos y también lo sabían los ilustrados. Por ejemplo, este librito titulado The meaning of Travel pone en evidencia la necesidad de una filosofía del viaje. Su autora, Emily Thomas, es profesora en Durham University.