Ir al contenido principal

Percy G. Adams (1914-2008)

El obituario del profesor Adams, publicado en octubre del 2008 da señales de que fue una excelente persona. Lo cuál, muchas veces, es más importante que ser un gran investigador o un buen escritor. Pero parece ser que aquí se conjugan estas dos dimensiones. Las tres obras más importantes de Percy G. Adams no tienen traducción al español. La primera es Travelers and Travel Liars 1660-1800 y fue publicada por la Universidad de California en 1962. Hay además una segunda edición revisada por el autor en 1980. El segundo libro, más conocido, es Travel Literature and the evolution of the Novel que se publicó en 1983 por la editorial de la Universidad de Kentucky. Entremedias encuentro otro libro: Graces of harmony : alliteration, assonance, and consonance in eighteenth-century British poetry publicado en 1977 por la Universidad de Georgia. Por lo que a mi respecta, me interesa sobre todo su pensamiento alrededor de la literatura y los viajes. Es un autor conciso, intutivo y con una gran cultura. El desconocimiento de su trabajo da una muestra de que, en muchos ámbitos, hay textos interesantes que conocer, traducir y divulgar. Y que Internet no resuelve de manera mágica todo ello.

Sobre el libro acerca de los viajes y sus mentiras mencionaré un par de detalles. En el prefacio a la primera edición el autor señala que no es un libro sobre viajes extraordinarios de ficción como Los viajes de Gulliver o las historias de Munchausen sino que trata sobre viajes reales o en aparicencia reales que se produjeron en la época de la Ilustración. 

Según Adams tres tipos de libros sobre viajes habrían en el siglo XVIII: los ciertos, los fantásticos y los aparentes. Estos últimos son difíciles de estudiar porque incluyen datos falsos en viajes verdaderos u ofrecen datos ciertos en pseudo-viajes. Lograr distinguir el trigo de la paja se hace complicado, porque si bien los viajes fantásticos eran muy populares, lo eran también aquellos trayectos reales, como las circunavegaciones de Bougainville y el Capitán Cook. Entre los viajes totalmente fantásticos, como los del Barón de Munchausen y otros que cuentas periplos reales hay un espectro grande de textos. Otra cuestión es cómo distinguir las falsedades de los errores, y entre las falsedades, aquellas realizadas con el propósito de engañar a quien compró su historia y otras cuyo fin falsificador no es otro que el literario. Esta discusión, sobre los límites de la objetividad en la literatura, es una cuestión que ha acompañado a los estudios literarios desde sus inicios. Y que ha puesto en el extremo aquellas obras más cercanas a los mundos ficcionales, y en el otro el mundo real, donde los textos han solido caer del lado de la historia. A partir de aquí tenemos detractores de la literatura fantástica, aficionados a la novela histórica y un sin fin de variedades en la profusa fauna de los lectores.

Adams profundiza sobre el asunto de las mentiras ficcionales. Incluso, hace mención a la intencionalidad de las mentiras literarias del siglo XVIII. Por ejemplo dice que la primera vez que se habla de las mentiras veniales como "mentiras blancas" es en una revista inglesa de 1741. La profusión del viaje durante el siglo de la Ilustración dará lugar a muchas posibilidades dentro de este espectro. La necesidad de entretener al lector también dio muchas licencias entre aquello que debían de contar los exploradores de manera objetiva, y su propia visión de los hechos. Fielding dirá —siempre a través de Adams— que quizás lo que impulsaba a estos viajeros mentirosos era el dar la apariencia de saber más que otras personas.

En el capítulo dos, el autor habla sobre los gigantes de la Patagonia, una leyenda que afianzó el relato, sobre todo, del abuelo del poeta Byron. El entonces comandante del velero Dolphin, John Byron, divulgó aquello de que en las tierras del sur del contintente americano habitaban seres humanos de casi tres metros de altura. ¿Cómo es posible que en plena época de la Razón pudieran difundirse semejantes patrañas? se pregunta Adams. Los marineros del Dolphin son los continuadores de una tradición de leyendas sobre los gigantes patagónicos. A la autenticidad de estos relatos tuvieron que enfrentarse científicos e historiadores de la época. Los demás capítulos del libro de Adams también detallan otros tipos de falsedades viajeras: topografía inventada, memorias fantásticas, plagios y controversias.

Un capítulo menciona los antecesores de Defoe, quien escribió un verdadero relato de viaje (A tour thro' the Whole Island of Great Britain) tiempo después de su Robinson Crusoe. Allí Adams describe un caldo de cultivo en donde conviven las grandes ideas ilustradas, y la búsqueda del conocimiento, junto con la ingenuidad social avivada por la creencia soterrada en mitos y leyendas. Autores como George Psalmanazar que escriben tanto sobre viajes reales como imaginarios, en donde unos potencian a los otros y crece una copiosa selva literaria que desafía al lector. y en los que algunos autores se metamorfosean sin aviso alguno. Quizás por eso un lector de literatura de ficción tendrá herramientas para desentrañar el universo de falsedades a los que asistimos en muchas redes sociales.

El planteamiento del libro de Percy G. Adams es una clave para entender la literatura de todos los tiempos. Y nos ofrece aquél dato inveterado sobre cómo el afan por entretener potencia la imaginación. La intencionalidad del engaño literario, que no tiene nada que ver con los bulos, pero que puede confundirse es parte de nuestra condición humana. Y avisa de lo difícil que es alcanzar las certezas. Baste como ejemplo aquél programa radiofónico ideado por Orson Welles en donde se leyeron extractos de H.G. Wells sobre una invasión alienígena y que aterrorizó a algunos radioescuchas. En otro espectro de experiencias las relaciones entre los viajes imaginarios y los viajes reales son fascinantes porque muchos se inspiran en los primeros para realizar los propios.







Entradas populares de este blog

El dilema del viajero

 Un artículo de Pico Iyer en The New York Times titulado  The Travel Writer’s Dilemma: Share, or Gatekeep ?  reflexiona sobre la labor del escritor de viajes. Y sobre lo de compartir lugares, paisajes, aromas o ciertas tiendas desapercibidas para la mayoría, que han sido fuente de experiencias para el que escribe. Dice Iyer que cuando empezó a escribir sobre Kyoto, hace ya 30 años nadie iba ni quería ir por allí. En el 2023 más de 75 millones de personas visitaron dicha prefectura. Muchas poblaciones no están preparadas para tal afluencia de personas. Algunos negocios sucumben y los vecinos se van. Pero Iyer señala que sus textos también  han ayudado a un monasterio benedictino en California a aumentar las visitas de personas que quieren pasar un tiempo de soledad y reflexión. Y quizás eso ha sido bueno para los visitantes y para los monjes. El escritor de viajes, en este caso el cosmopolita Iyer, es consciente de que no todos los gustos son iguales, y que el su...

700 años del viaje de Ibn Battuta

Las peripecias de Ibn Battuta son poco conocidas en proporción a su viaje. Merece una atención pormenorizada en momentos de tanto desvarío acerca de las civilizaciones y sus desencantos. Desde Tánger y pareciera que hasta Beijing, usando como eje de sus viajes La Meca, donde peregrina inicialmente. Luego llegará a Omán, Adén y más allá hacia las actuales Irán e Irak. En la India visitará Delhi, Khambhat, y también conocerá las Maldivas, Sri Lanka e incluso Malaca. Ibn Battuta es uno de los grandes viajeros de la antigüedad, que inició su viaje en 1325. Pongo el enlace a una reseña muy apropiada escrita por Darío Prieto en El Mundo   con una infografía (que copio aquí abajo) y que muestra los trayectos de Battuta, según los cuenta Ibn Yuzayy, cuya relación de viajes es la que conocemos. Junto con Egeria, Brendan de Clonnfert y Marco Polo es uno de los grandes escritores de viajes de la antigüedad. Se le puede relacionar con otro gran viajero posterior: Benjamín de Tudela, quien se ...

En homenaje a Cees Nooteboom

Hace tres años publiqué una entrada sobre un libro de Cees Nooteboom, quien falleció a inicios de este febrero, a los 93 años de edad. Aunque fue un ciudadano del mundo, vivió a caballo entre Amsterdam y Sant Lluís (Menorca). Sus obras, sobre todo las viajeras, destilan precisión, curiosidad y un constante sentido del humor. Alguna vez fue considerado para el Premio Nobel de literatura, lo que indica su fama literaria, aunque la brújula del Nobel es curiosa. Lo cierto es que si no fue un escritor total, como se decía de Quevedo, casi lo era. Se atrevió con la poesía (que consideraba la clave de su escritura en prosa), con las novelas, con una obra teatral y especialmente, con la literatura de viaje. Aquí cuelgo algunos estractos de su Lluvia roja : «Ésas son las típicas circunstancias en las que la gente decide emprender un viaje con la idea de "dejarlo todo atrás", una huida que carece de sentido, por supuesto. Uno no deja nada atrás, se lo lleva todo consigo. Le pongas el n...

The Cambridge Companion to Travel Writing

Entre los textos académicos de referencia que podemos encontrar en materia de viajes se encuentran algunos libros que iré comentando, en la medida de lo posible, en este blog. El primero de ellos es  The Cambridge Companion to Travel Writing , editado en el año 2002 por Peter Hulme y Tim Youngs. Se trata, probáblemente, del primero de los aportes a la literatura de viajes desde diversas perspectivas (antropología, historia, literatura y estudios culturales). El libro se divide en tres partes: travesías, lugares y tópicos. Los colaboradores del texto, como suele ser en un libro científico, son profesores e investigadores de distinta procedencia: William H. Sherman, James Buzard, Roy Bridges, Helen Carr, Billie Melman, Neil I. Whitehead, Rod Edmond, Glenn Hooper, Kate Teltscher, Bruce Greenfield, Sussan Bassnet, Joan Pau Rubiés y Marie Baine Campbell, además de los editores. Es un monográfico, probáblemente sea de los más importantes en  inglés, y quizás uno de los primeros que...

El viaje en tiempos digitales

 «Existe una planificación tecnológica del viaje que desarrolla un nuevo estadio para el viajero. Los alemanes tienen un sustantivo difícil de traducir: la vorfreude , que sería algo así como “la ilusión de lo que vendrá”. Creo que hoy podríamos hablar de una vourfreude digital del viaje. Siempre ha existido ese estadio previo, pero nunca con la precisión, autonomía e inmediatez actual. El turista del siglo XXI es capaz de simular sus itinerarios citadinos gracias a Google Maps, contrastar diez formas distintas de llegar a su destino o guiarse por los consejos y críticas de otros viajeros. El viajero es protagonista de su propia historia y conoce mejor sus derechos y deberes. Internet nos ofrece muchísimas experiencias vicarias. Hoy la experiencia viajera está ligada a la investigación y la comparación digital. El avión ya no es el medio de reservado a las élites como lo fue a mediados del siglo pasado. Sin embargo podemos conocer la experiencia de los vuelos en primera clase grac...

La biosfera que nos une

Había tenido un poco aparcado el blog de anotaciones porque estuve atareado con otros encargos. Uno de ellos fue la idea y el guión de un cómic. Nunca antes había elaborado un guión de estas características. Me lo pidieron desde una ONG que se llama CESAL, y que trabaja en muchos sitios del mundo. Es una historia sobre tres chicos que exploran una serie de parques naturales en Quisqueya. Ese es el nombre taíno de La Hispaniola, la isla donde se encuentran Haití y República Dominicana. Es una isla muy interesante en materia de biodiversidad. Hay numerosos parques y reservas naturales. Uno de ellos es curioso porque reune a tres parques en dos países. Es una reserva de la Biósfera establecida por la UNESCO y es una de las pocas reservas transfronterizas que hay en el mundo. Y por allí transcurre la historia. Este enorme paisaje que va desde La Selle en Haití y que llega hasta la zona sur de República Domicana abarca también la zona de Jaragua, el Lago Enriquillo y la sierra del Bahoruco....