Entre los textos académicos de referencia que podemos encontrar en materia de viajes se encuentran algunos libros que iré comentando, en la medida de lo posible, en este blog. El primero de ellos es The Cambridge Companion to Travel Writing, editado en el año 2002 por Peter Hulme y Tim Youngs. Se trata, probáblemente, del primero de los aportes a la literatura de viajes desde diversas perspectivas (antropología, historia, literatura y estudios culturales). El libro se divide en tres partes: travesías, lugares y tópicos. Los colaboradores del texto, como suele ser en un libro científico, son profesores e investigadores de distinta procedencia: William H. Sherman, James Buzard, Roy Bridges, Helen Carr, Billie Melman, Neil I. Whitehead, Rod Edmond, Glenn Hooper, Kate Teltscher, Bruce Greenfield, Sussan Bassnet, Joan Pau Rubiés y Marie Baine Campbell, además de los editores. Es un monográfico, probáblemente sea de los más importantes en inglés, y quizás uno de los primeros que recoge la urgencia de estudiar el viaje y la literatura en Occidente. El primer apartado es una aproximación histórica que va desde 1500 hasta los inicios del siglo XXI. Hulme y Youngs son conscientes de esa "ausencia inicial" sobre textos alrededor del género de viajes. Aunque no hay distinciones sobre la literatura de ficción y la literatura de viajes factual, se pone de relieve aquí, la importancia de un estudio detallado sobre este tipo de trabajos.
Voy a recoger, como suelo hacer, algunos comentarios que me han llamado la atención. Lo primero es que a pesar de la "hibridación" de este estudio, se mencionan como fundamentales las primeras travesías de peregrinos y viajeros, En la introducción se señala a un personaje importante para los viajes en Inglaterra, Samuel Purchas, que menciona la importancia de los viajeros para la configuración de la identidad nacional allá por 1625. También se comenta que otro contemporáneo de Purchas, Francis Bacon relacionaba el viaje con el descubrimiento de la verdad, en donde la descripción de la experiencia era una clave.
Es un libro fundamental que habría que conectar con otras tradiciones viajeras, como la francófona, la italiana o la hispánica. Es una muestra del gran trabajo que hicieron por aquella época los editores, y que luego ha sido una punta de lanza de otras labores, también dentre de la tradición anglófona, como la revista Studies in Travel Writing. Entre las curiosidades que he encontrado (o las muchas cosas que no sabía por mi ignorancia) está el que Evelyn Waugh escribió el prefacio del libro de viaje de Eric Newby, A Short Walk in the Hindu Kush (1958).
Pareciera que los autores bucean en los orígenes de la literatura de viajes y su importancia en textos fundamentales de la tradición occidental, como por ejemplo la Odisea o el Quijote, para llegar a la profusión de viajeros-escritores como Bruce Chatwin, Paul Theroux, Peter Mathiessen o Robyn Davidson. Hay muchos capítulos que son de interés, en particular me ha llamado la atención el de Mary Baine Campbell sobre la teoría del género literario, en dicho acápite, la autora señala fenómenos como los el postcolonialismo, el nomadismo o el ciberespacio que son tan importantes para pensar en la actualidad. Desde mi perspectiva la comprensión del otro en sociedades tan diversas como las actuales es cada vez más importante, aunque sea un desafío tan complejo como viajar al espacio. Lo de entender una cultura que no es la nuestra, o costumbres que son extrañas se puede hacer de muchas maneras, pero implica descontextualizarnos, abandonar nuestros prejuicios, abrirnos a las novedades. Y en eso el viaje es una exposición a la que podemos acceder aunque sea de manera vicaria, mediante el relato. Vivimos en un mundo paradójico, en donde el tránsito y la permeabilidad cultural van de la mano con los tópicos, la licuefacción cultural o el rechazo al extranjero. Por eso, todo aquello que contribuya a saber escuchar y comprender lo foráneo es interesante para abordar fenómenos como la gentrificación turística o la inmigración.
